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    Y en el vivir… parece que siempre falta: falta este detalle, falta por hacer esto, falta por completar aquello…

    Pareciera que el transcurso de la vida fuera un permanente hacer en… “lo que queda por hacer”, sin que se sepa cuál es la cantidad, la calidad o la demanda –en general- de ese “que falta”; de eso que falta.

    Si nos situamos en la Creación –que es donde estamos- y exponemos nuestras cualidades, nuestras “sapiencias” –tan arrogantes-... a poco que nos apercibamos de nuestro orbe de acción, nos daremos cuenta de que hay todo un contingente inabordable… que desconocemos; que no está en nuestra dimensión, pero que incide en nosotros.

    ¿Y cuál es la actitud habitual del ser? 

    Querer abarcar todas las posibilidades, con la sensación de que las tiene a su alcance. Y lo que tiene a su alcance –en sensaciones- es que está en una inmensidad ¡infinita! Y en vez de –“en vez de”- ir, hacer, estar… según la propia capacidad dicte, y el Infinito permita, se asume o se adopta la posición arrogante de dominio, de control, de capacidad. Siempre queda algo: la sensación de… “incompleto”; que puede ser estimulante –puede ser estimulante- pero también puede ser frustrante.

    El Sentido y la Llamada Orante nos sitúa en la perspectiva de sabernos una capacitación muy, muy, muy pequeña, si tratamos de compararla con el asombro de donde nos situamos.

    Eso nos debería dar una actitud de humildad, de asombro y de ¡curiosidad! –por supuesto-, pero no posesiva, no resolutiva.

    Y no se trata de sentirme “limitado”. ¡No! Si habito en un Universo ilimitado, también lo soy, pero en proporción.

    El asumir la proporción de pequeñez… en el Universo amplificado –¡que se amplifica además permanentemente!, dentro del poco saber que tenemos-… 

    La consciencia de ‘ilimitud’… debe permanecer, pero no nos debe propulsar a dominio, a control.

    Nuestra consciencia se fue configurando de una forma tal que, para vivir, tenía que ir ganando, conquistando, teniendo, dominando. Y todo era poco, porque era evidente lo exuberante que tenía a su alrededor, en su entorno.

    De ahí que siempre faltara, por la ambición de poseerlo ¡todo! De ahí que se revuelvan los sabios, buscando una ley, “La ley del Todo”, que explique todo, que nos haga capaces de crear, destruir, desarrollar… lo que llamamos “vida”, en sus diferentes formas.

    Pero lo que observamos con la visión de nuestras capacitaciones, de los logros adquiridos: nos descubrimos en este gueto de Universo, con infinitud de especulaciones, aspirando a anular el Misterio.

    En vez de –ante lo evidente de la falta y falta y falta- asumirse EN el Misterio, la pretensión prepotente es hacerlo desaparecer… y quedarse con la retahíla de: “Bueno, si ahora no se sabe o ahora no se conoce… ya se conocerá, ya se sabrá”. Esa actitud de conquista, de logro; sin duda, producto del magma en el que nos encontramos: ilimitado, infinito. Pero en vez de sentirlo y vivirlo fundido con él, el ser desafía; compite. Y establece un sistema de logros y adquisiciones… que le va satisfaciendo por momentos, a la vez que le decepciona.

    ¿Podría ser –podría ser- que esa insatisfacción permanente de logro y posesión, ante la imposibilidad de recoger ¡todo!, gestara la muerte? Como un espacio, como un instante de otra forma de vida, distinta a la ansiosa, ambiciosa y… fracasadamente posesiva.

    ¿Será la consciencia, en su forma de desarrollarse, la que conduce… –por la permanente insatisfacción de lo que falta, pero a la vez con el orgullo de lo que logra-, la que induce a otro estado de consciencia… desconocido totalmente, pero que sitúa la vida en “límite”; la sitúa en un espacio limitado…?

    Todo el impulso que da el estar en lo Infinito, al descubrir que no es posible poseerlo…, la consciencia se ve abatida y recurre a un límite. Cuando resulta que su posición es ilimitada.

    Y así se establece que “todo tiene su principio y su fin”, que “todo tiene su crecimiento y su decrecimiento”… Así nos hacemos “Gauss” –como la curva vital de todos los procesos-, “aunque”… aunque sepamos y veamos que así no funciona el Universo en el que estamos, en el que las funciones y las actividades se transforman, se convierten, se expanden, se transfiguran… pero permanecen; con distinta configuración, lo cual nos da una muestra de su eternidad.

    Pero no se contempla así. No. Se contempla que tal estrella choca con tal, y se destruye y desaparece, y aparece un agujero negro y… 

    Se le pone “fin”.

    Y no hay tal “fin”. Hay una transfiguración transformadora, una mutación sin proporciones, de un Misterio… insondable. 

    Pero el ser, en su consciencia, para manejarse y manejar su ambiente y su medio, recurre a “lo terminal” como un proceso inevitable.

    El Sentido Orante nos reclama la necesidad de configurar nuestra consciencia… y apartarle las fronteras y los límites, para que realmente se sienta en el Misterio, participe de él –porque es Misterio- y se creativice permanentemente.

    ***

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    And in living... it seems there is always something lacking: this detail is missing; this one remains to be done, that remains to be completed…

    It seems that the course of life is a permanent doing in... “what remains to be done”, without knowing the quantity, quality or demand –in general- of that “missing”; of that “lack”.

    If we place ourselves in Creation –which is where we are- and we expose our qualities, our “wisdoms” –so arrogant-... as soon as we become aware of our orb of action, we will realise that there is a whole unapproachable contingent... that we are unaware of; that is not in our dimension, but that affects us.

    And what is the usual attitude of the being?

    Wanting to cover all the possibilities, with the feeling of having them at reach. And what one has at reach –in feelings- is that one is in an infinite immensity! And instead of –”instead of”- going, doing, being... according to the dictation of one's own ability, and the Infinite allows, one assumes or adopts the arrogant position of mastery, of control, of capability. There is always something left: the feeling of... “incompleteness”; that can be stimulating –it can be stimulating- but it can also be frustrating.

    The Sense and the Prayerful Call place us in the perspective of being aware of our very, very, very little capability, if we try to compare it with the awe of where we are.

    That should give us an attitude of humility, wonder and curiosity! –of course-, but not possessive, not resolute.

    And it's not about feeling “limited”. No! If I inhabit an unlimited Universe, I am also unlimited, but in proportion.

    To assume the proportion of smallness... in the amplified Universe –which is also permanently amplified, within the little knowledge we have-....

    The consciousness of 'limitlessness'... must remain, but it must not drive us to dominance, to control.

    Our consciousness was configured in such a way that, in order to live, it had to be wining, conquering, having, and dominating. And everything was never enough, as exuberance around and its surroundings were evident.

    Hence it was always lacking, due to the ambition to possess everything! Hence sages rush, looking for a law, “The Law of Everything”, that explains everything, that makes us capable of creating, destroying, developing... what we call “life”, in its different ways.

    But what we observe with the vision of our, capabilities, of our acquired achievements: we discover ourselves in this ghetto of Universe, with infinite speculations, aspiring to annul the Mystery.

    Instead of –in the face of the obvious lack and lack and lack- assuming oneself IN the Mystery, the arrogant claim is to make it disappear... and remain with the string of: “Well, if now it is not known, if we do not know... it will be known, it will be”. This attitude of conquest, of achievement; no doubt the result of the magma in which we are: limitless, infinite. But instead of feeling it and living it, fusing with it, the being challenges; competes. And it establishes a system of achievements and acquisitions... that is satisfying at times; while at the same time, it is disappointing.

    Could it be –could it be- that this permanent dissatisfaction of achievement and possession, in the face of the impossibility of collecting everything!, gestated death? As a space, like an instant of another different way of life, from the anxious, ambitious and... unsuccessfully possessive one.

    Is it consciousness, in its developing way, the one that leads... –due to permanent dissatisfaction of what is lacking, but at the same time with the pride of what it achieves-, the one that induces another state of consciousness... totally unknown, but places life in “limit”; it places it in a limited space...?

    The whole impulse of being in the Infinite, when it discovers it is not possible to possess it..., the consciousness is downcast and resorts to a limit. When it turns out that its position is unlimited.

    And so, it is established that “everything has its beginning and its end”, that “everything has its growth and its decrease”... Thus, we become “Gauss” –like the vital curve of all processes- “although”... although we know and see that this is not how the Universe we are in works, in which functions and activities are transformed, converted, expanded, transfigured... but they remain; with a different configuration, giving us a sign of its eternity.

    But it is not contemplated like that. No. It is contemplated that such a star collides with such a star, and it is destroyed and disappears, and a black hole appears and...

    And it “ends”.

    And there is no such “end”. There is a transformative transfiguration, a mutation without proportions, of an unfathomable… Mystery.

    But the being, in its consciousness, in order to manage itself and its environment and its surroundings, resorts to “the terminal” as an inevitable process.

    The Prayerful Sense calls for the need of configuring our consciousness... and setting aside its borders and limits, so one can really feel in the Mystery, participate in it –because it is Mystery- and be permanently creative.

    ***

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    Resulta evidente el comprobar –según qué faceta, da igual- la repetición de actitudes, de propuestas, de –admitamos- errores o éxitos… –son falacias, pero admitamos también momentáneamente ello-.

    Y estas situaciones que se repiten, no dejan por menos que… preguntarse: 

    ¿Es… es la naturaleza propia del vivir, el repetir incesantemente… errores, terrores, temores… y un largo etcétera?

    Sí es cierto que para dominar ciertas actividades es imprescindible repetir y repetir el ejercicio, la dicción, la actitud, la postura… Y para tocar bien una melodía hay que repetir y repetir y repetir años y años. Y el día que no repites… se te nota.

    Esto, por una parte, casi nos condena a la idea de que si no hay suficientes repeticiones, no hay suficientes calidades. Pero también puede interpretarse de otra forma, y es: el ser se rebela ante la repetición, y cuando ésta va más allá de lo “previsible” –entre comillas- produce minusvalía, menosprecio o error.

    Si nos vamos a otro aspecto de las repeticiones, resulta que en nuestro genoma –en nuestro código genético-, las repeticiones más allá de lo estipulado por la ley “X” del genoma producen alteraciones graves en la composición global del ser: véase consciencia, movimiento, actitud…

    Por otra parte –ya que se menciona lo genético-, cuando determinadas células deciden, por alguna extraña razón, mutarse y hacerse… ¿independientes? –es un decir- con respecto a la totalidad, y esta totalidad lo acepta, tenemos un problema.

    Pareciera entonces que, si se repite demasiado, no está bien; si se repite muy poco, tampoco; si se repite desordenadamente, tampoco. Pareciera como si el equilibrio y la balanza estuvieran en otro plano.

    Si nos fijamos –siguiendo con estos criterios- en nuestro entorno, sea mayor o menor, veremos que… iba a decir “es muy difícil”, no: es que no se encuentran fenómenos repetitivos. “Parecidos”. Ninguna primavera es igual que otra; ni ningún invierno, ni ningún otoño, ni ningún estío. Ni ningún amanecer es igual a otro, ni ningún atardecer. Se parecen, sí. Ninguna flor es idéntica a otra; ni su perfume. “Se parece”.

    Eso que llamamos “biodiversidad” se extiende en infinitos matices. 

    Tanto es así que no encontramos un modelo igual… Ni siquiera una gota de lluvia es igual que otra.

    Pareciera decirse que lo que percibimos, lo que notamos, lo que evaluamos, lo que valoramos, lo que opinamos es diverso; tan diverso que es… siempre nuevo.

    Entonces, cabría preguntarse: ¿Qué hacen, repitiéndose y repitiéndose hechos y aconteceres, en un Universo que es cambiante, cambiante, cambiante, cambiante?

    ¿Qué es lo que impide que nuestro acontecer, nuestro vivir, nuestro estar diario… se haga nuevo, creativo, y no esté afanado en su razón, en su preocupación… así una vez y otra vez, y un año y otro año…?

    La Llamada Orante nos pone en evidencia que, justamente, al ser –el ser de humanidad- una expresión Creadora del Misterio Creador, no es propio de nuestra naturaleza la posición repetitiva, racista, radical, impositiva, obsesiva, costumbrista.

    Pero érase una vez –quizás-, que el ser de humanidad vio que podía arrancar una flor, absorber su perfume y… ¡plantar otra! Y la semilla obedeció, y una flor de nuevo apareció. Y he aquí que este ser, estos seres se creyeron creadores de flores, creadores de perfumes…, cuando simplemente eran ladrones.

    Seguramente, cualquier equiparación –parecidas- sería válida. La introducción de “ladrones”… a lo mejor nos hace más efecto.

    Sí. El Sentido Orante, la Llamada Orante, nos advierte de que nos convertimos en ladrones cuando dejamos de ser creativos, cuando dejamos de escuchar, cuando dejamos de aprender, cuando dejamos de adaptarnos, cuando nos obligamos a mandar, cuando imponemos nuestras normas… 

    Robamos… la esencia de nuestra naturaleza. Nos hacemos ladrones de nuestras posibilidades. Nos robamos a nosotros mismos. Nos robamos ese verso que queríamos haber dicho, nos robamos esa ilusión que queríamos haber expresado… 

    Nos robamos… ¡tantas cosas!... que, quizás por ese fiasco personal, el ser se amplifica en su robo, y roba a la tierra, roba al aire,  roba… a todo lo que encuentra, para poseerlo, controlarlo, dominarlo, manejarlo…

    Porque además, ha convertido el ser, sus robos, en ¡logros! Increíble ¿no?: “El ladrón que convierte su robo, en logro”. De delito a ¡virtud! 

    Y claro, puestos así, difícil le resulta rectificar. Y si él mismo descubre que, cada cinco personas, una fallecerá prematuramente por la contaminación, y que en general produce unos ocho millones de fallecidos al año –eso, tirando por lo bajo-…, no parece perturbar el normal ¿”funcionamiento”?... de la dinámica de la vida. ¡No! 

    .- ¡A ver!: ¿quién?, ¿dónde…?

    .- Sí, oiga. Es que esto se ha comprobado y…. y no es una noticia de última hora –aunque siempre tiene actualidad, claro-, sino que es algo evidente.

    .- ¡Ya!, pero… ¡eso no es de repente!

    Y sí: efectivamente, el hábito repetitivo de robar lo propio, lo natural, lo equilibrado, lo disponible… se hace norma. 

    .- Sí… Habrá que hacer algo.

    Y, para despistar, se crea alguna particularidad: ¡Bueno! Pues han muerto más de dos millones por una… ¿pandemia? –¿sí?, ¡oh!-, y todo el mundo está ¡revuelto!, ¡desesperado! 

    .- Oiga, pero es que… se han muerto ocho millones…

    .- ¡Bueno, bueno! No me distraiga con tonterías, por favor. Estos son ¡dos millones!

    .- Ya, pero… ¿y los otros ocho, qué?

    .- No, pues son… efectos colaterales de la era industrial… Son cosas naturales…

    .- ¡Ah!... 

    Encima de ladrones, ¡cínicos!

    Eso, por poner una comparación; que no admite discusión: es una evidencia.

    Nos urge, la Llamada Orante, a que esa diversidad –que es obvia en nosotros mismos… y evidente en todo nuestro entorno- la interpretemos como la muestra… la muestra Creadora del Misterio, que se llama “vida”. 

    Que deparemos por un instante en nuestra individualidad, ¡honestamente! Que nos veamos en nuestra diversidad. ¡Que reclamemos esa diversidad en nuestra ejecución, en nuestro ejercicio! Que dejemos de amedrentarnos entre nosotros mismos. 

    Ese miedo por “que no se entere”, por “que no sepa”… “¡uf!, ¡cuidado!”… 

    Esa norma, esa ley intocable…

    El hacernos diversos; el dejar de ser ladrones de nuestra historia, ladrones de nuestro entorno; dejar de ser hipócritas especuladores de ganancias y pérdidas, por el mero y evidente hecho de que somos diversos, distintos.

    ¡Y la vida reclama esa diversidad! Y la vida, como expresión del Misterio Creador, desde la Existencia, se manifiesta con un contundente y contumaz cambio permanente. 

    Y pareciera como si el ser humano se empeñara en frenar y frenar, y dejar que las cosas se quedaran igual.

    Es posible ver la flor sin arrancarla. Es posible aspirar su aroma sin… sin guardarlo, sin poseerlo.

    ***

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    It is obvious to see -depending on which facet, it doesn't matter- the repetition of attitudes, of proposals, of -let's admit- mistakes or successes... -they are fallacies, but let's also admit that for the moment.

    And these recurring situations leave one… to wonder:

    Is it... is it the nature of living to repeat incessantly... mistakes, terrors, fears... and so on and so forth?

    It is true that to master certain activities it is essential to repeat and repeat the exercise, the diction, the attitude, and the posture... And to play a melody well you have to repeat and repeat and repeat and repeat for years and years. And the day you don't repeat... it shows.

    This, on the one hand, almost condemns us to the idea that if there are not enough repetitions, there are not enough qualities. But it can also be interpreted in another way, and that is: the being rebels against repetition, and when it goes beyond the "predictable" -in inverted commas- it produces handicap, contempt or error.

    If we look into another aspect of the repetition, it turns out that in our genome -in our genetic code-, repetitions beyond what is stipulated by "X" law of the genome, produce serious alterations in the global composition of the being: see consciousness, movement, attitude...

    On the other hand –since the genetic is mentioned- when certain cells decide, for some strange reason, to mutate and become... independent? -just to say- regarding the whole, and it is accepted by that whole, we have a problem.

    It seems then that if it is repeated too much, it is not right; if it is repeated very little, it is not right either; and neither it is when it does out of order. It seems as if the balance and the scale are on another plane.

    If we pay attention -following these criteria- to our environment, whether it is bigger or smaller, we will see that... I was going to say, "it is very difficult", no, it isn’t: it is that we do not find repetitive phenomena. "Similar". No spring is the same as any other; no winter, no autumn, no summer. No sunrise is the same as any other one; no sunset is the same as any other. They look alike, yes. No flower is identical to another; nor its perfume. “They are similar”.

    What we call "biodiversity" is infinitely nuanced.

    So much so that we can't find a model like it... Not even one drop of rain is the same as another.

    It seems to say that what we perceive, what we notice, what we evaluate, what we assess, what we value, what we think is diverse; so diverse that it is... always new.

    So, one might ask: What are they doing, repeating and repeating facts and events, in a Universe that is changing, changing, changing, changing, and changing?

    What prevents our happening, our living, our daily being... from becoming new, creative, and not being busy with its reason, its preoccupation... and like this over and over again, one year and another year…?

    The Prayerful Call makes it clear that, precisely the being –the being of humanity-a Creative expression of the Creative Mystery, it is not in our nature to be repetitive, racist, radical, imposing, obsessive and accustomed.

    But once upon a time -perhaps- the being of humanity saw it could pluck a flower, absorb its perfume and... plant another! And the seed obeyed, and a flower appeared again. And lo and behold, this being, these beings believed themselves to be creators of flowers, creators of perfumes..., when they were simply thieves.

    Surely, any similar comparison would be valid. The introduction of "thieves"... might have more effect.

    Yes. The Praying Sense, the Praying Call, warns us that we become thieves when we stop being creative, when we stop listening, when we stop learning, when we stop adapting, when we force ourselves to command, when we impose our rules....

    We steal... the essence of our nature. We become thieves of our possibilities. We steal ourselves. We steal to ourselves that verse we wanted to have said, we rob to ourselves that illusion we wanted to have expressed...

    We steal to ourselves... so many things!... that, perhaps due to that personal fiasco, the being amplifies its theft, and steals from the earth, steals from the air, steals... from everything it finds, in order to possess it, control it, dominate it, manage it...

    Because in addition, he has turned, its thefts, into achievements! Incredible, isn't it: "The thief who turns his theft into an achievement". From crime to virtue!

    And of course, putting it like that, it is difficult for him to rectify. And if he himself discovers that one person in five will die prematurely due to pollution, and in general it causes about eight million deaths a year -that's estimated in low figure- it doesn't seem to disturb the normal "functioning"?... of the dynamics of life. No!

    .- Let's see: who?, where..?.

    .- Yes, listenIt's just that this has been verified and.... and it's not breaking news -although it's always topical, of course-, but it's something obvious.

    .- But... that's not all of a sudden!

     

    And yes: indeed, the repetitive habit of stealing what is one’s own, what is natural, what is balanced, what is available... becomes the norm.

    .-Yes... Something should be done.

    And, to mislead, some particularity is created: Well, more than two million have died due to a... pandemic? –yes?,oh!- and everyone is in turmoil, in despair!

    .- Listen, but... eight million people have died....

    .- Well, well! Don't distract me with nonsense, please. These are two million! 

    .- Yeah, but what about the other eight?

    .- No, it is due... to side effects of the industrial era... They are natural things...

    .- Ah!

    On top of being thieves, they are cynics!

     

    That, to put a comparison; that is not open to discussion: it is evidence.

    The Prayerful Call urges us, to interpret this diversity -which is obvious in ourselves... and evident all around us- as the sample... the Creative sign of the Mystery, called "life".

    To dwell for a moment on our individuality, honestly! To see ourselves in our diversity; to reclaim that diversity in our performance, in our exercise! To stop intimidating each other.

    This fear of "I don’t want them to find out", of "I don’t want them to know"... "uff!, watch out!”

    That rule, that untouchable law...

    To make us diverse; to stop being thieves of our history, thieves of our environment; to stop being hypocritical speculators of profit and loss, for the mere and obvious fact that we are diverse, different.

    And life demands that diversity! And life, as an expression of the Creator Mystery, from Existence, manifests itself with a resounding and persistent permanent change.

    And it seems as if human beings insist on slowing down and slowing down, and letting things stay the same.

    It is possible to see the flower without plucking it. It is possible to inhale its aroma without... without keeping it, without possessing it.

    ***

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    Entre tanta disconformidad, entre tanta consciencia de error… cabe perpetuarse en ello: en los errores, en los dramas y las tragedias.

    Especial sensibilidad hacia ello, quizás por la fragilidad que muestran el hedonismo y la soberbia: que, a pesar de su poder, temen por la pérdida de su arrogancia. 

    ¡Y mientras!... y mientras, amanece… 

    Y mientras, el oleaje del mar se acomoda… 

    Y mientras, aparentemente estable pero infinitamente dinámico, el Universo se nos presenta como nuestro misterio de sostén.

    Pareciera por momentos que no importara nuestra presencia. Que fuera como una imposición azarosa, misteriosa –por supuesto-… con un gran componente de consciencia de no ser, este lugar del Universo, nuestra residencia.

    Extraños nos hacemos cuando se guerrea por la tierra, por la cosecha, por el mando, por el dominio, por el logro… mientras las demás manifestaciones vivientes se ajustan, se amoldan a las estaciones, a los hielos, fríos… y, aunque aparentemente sufran, en muchos-muchos-tantos casos lo hacen por nuestra intervención.

    El hormiguero se organiza. La colmena se equilibra. Las migraciones de aves y vivientes marinos se organizan. 

    Cabe preguntarse: ¿Hay… hay un lugar, una trayectoria o un espacio que sea propio… –no como propiedad, sino como hábitat- que sea propio de nuestra naturaleza de humanidad? ¡No!

    Sí. Y la inmediata respuesta de “no” es porque hemos ocupado, hemos conquistado cualquier espacio, sin importarnos si pertenecía –no como posesión sino como vivencia- a otros seres.

    Podría decirse que, a lo largo de “el estar”, hemos conquistado y dominado, pero no hemos intentado –salvo momentos puntuales, más de propaganda que de evidencia-, no hemos intentado compartir, convivir, congeniar. Y era inevitable que no se hiciera así, puesto que ocupábamos ¡todo!... Y “necesitábamos” –entre comillas- ¡de todo! ¡No había un planteamiento solidario entre lo viviente! 

    Quizás ahora, conscientes de esa dramática confrontación entre lo viviente que permanece y continúa “a pesar de”, y la guerra declarada en nuestra propia especie y a todas las demás, haga plantearse –¡plantearse!- tibiamente… otras actitudes.

    El Sentido Orante nos avisa de que, casual-causal-mente, nuestra posición en este lugar del Universo es la intermediación, la adaptación complaciente, ¡la simbiosis con el medio!

    Y de hecho, cuando “ocasionalmente” se abandona la guerra, la conquista, el poder y la violencia, pareciera que somos otros y… y la sonrisa vuelve a aparecer. El miedo se diluye y… el compartir se hace gozo.

    Puede resultar –sí-, puede resultar un imposible el que la consciencia de humanidad modifique sus patrones de dominio, productividad, ganancia, renta beneficio… 

    Pero el Sentido Orante nos llama a modificar nuestra posición, desde cada uno. Y proponernos y disponernos a una adaptación sin combate, aportando nuestra ayuda, nuestra colaboración, y recogiendo –¡sin duda!- “mil por uno”, de lo que nos ofrece esa cosecha, esa germinación, esa actitud ¡disponible!… de todo el entorno.

    Y entre nosotros –como especie- ¿es posible un voto de confianza, de confianza mutua… como actitud convivencial, renunciando a nuestras manías posesivas, maníacas y de comportamiento?

    Sea como fuere nuestra presencia –evolutiva…, creacional…-, el caso es que se dan, se dieron las circunstancias para que nuestra especie estuviera y, por así decirlo, “misteriosamente” adoptara el rol del dominio y del poder.

    Bajo la Llamada Orante –insistimos: sea cual sea la teoría que esgrimamos sobre nuestra presencia-, nuestro diseño desde la óptica Orante es… lo paradisíaco.

    Sí. Puede parecer una extravagancia ante lo que se vive, ante lo que vivimos, pero ¿hay algo más extravagante que el Universo? ¿Algo más desconocido, algo más imprevisible…?

    Quizás no sea la palabra exacta, “extravagante”, pero extraordinariamente imprevisible e inesperado, sí.

    ¿Es posible… –insiste la Llamada Orante- es posible concebir la idea paradisíaca? Entendiéndose por ella el sintonizar con todo lo viviente. “Sintonizar”. Y poder participar en esa sinfonía de color, olor, sabor, sonido… ¡sin desentonar! –como ocurre hoy en día-. Y que suene una melodía nueva, distinta, pero… sincronizada, atractiva, novedosa.

    E insiste la Llamada Orante en que esto no consiste en “ser feliz”… y “alcanzar la felicidad”… No. No. Consiste en modificar nuestros patrones, para situarnos en la frecuencia paradisíaca. Que va más allá del logro de la paz, de la felicidad, de… “de”; porque sería un logro y una adquisición. En cambio, en la consciencia paradisíaca no es un logro y una posesión… del trabajo duro y abnegado. ¡No! Es… darnos cuenta, asumir, dentro del Misterio Creador, que nuestra posición verdadera –sin imposiciones- es lo paradisíaco. 

    ¡No somos un diseño de sufrimiento, dolor, enfermedad, tragedia, drama! 

    Por una parte nos mostramos resistentes y capaces, pero caducos y dolientes. Nuestro diseño, que raya… -o sin rayar- en la perfección, ¡no nos indica que seamos más fuertes y más capaces! Nos indica que somos seres paradisíacos.

    Cuando adoptamos los modelos de posesión guerreros y violentos, sólo producimos ¡dolor!... No parece que nuestro diseño sea muy propicio para esas lides.

    Más bien se nos descubre un Universo con una impecabilidad asombrosa. 

    Quizá -“quizá”- por eso, el ser, sin tomar consciencia de esa impecabilidad asombrosa, asume su naturaleza como la más poderosa.

    Y probablemente por esa actitud, nos culpamos, nos enfrentamos a todo aquello que no se corresponda con nuestra “necesidad” personal. Y más bien, si asumiéramos nuestra impecable naturaleza como algo paradisíaco, no habría necesidad de ese combate perpetuo.

    Quizás… por un momento, cuando el alma suspira, nos encontramos en esa posición… de cobijo, de agrado, de entrega y de insuperable bienestar… 

    Suspiros del alma…

     

    En la escucha de esta Llamada Orante, podemos tomar consciencia de esos suspiros del alma que nos recogen y nos transportan a ese vivir paradisíaco… 

    En el que sentir la vida es… sentir las estrellas.

    En el que sentir la vida es… innovar permanentemente.

    En el que sentir la vida es… una novedad permanente, cargada de descubrimientos, de asombros, ¡de motivos de alegría!

    Y así –¡por ejemplo!- qué diferente sería ver a un doliente bajo la visión de terminal, crónico y… producto de lástima, a verlo bajo un Universo paradisíaco, posibilitante, ¡capaz!

                                                                                  

    ¡Ten Piedad!...

    ***

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    In the midst of so much disagreement, so much conscious of error... it is possible to perpetuate oneself in it: in errors, in dramas and tragedies.

    Special sensitivity to it, perhaps due to the fragility shown by hedonism and arrogance: that, despite their power, they fear losing their arrogance.

    And meanwhile!... and meanwhile, the sun rises...

    And meanwhile, the swell of the sea settles...

    And meanwhile, seemingly stable but infinitely dynamic, the Universe presents itself to us as our supporting mystery.

    It seems at times that our presence doesn't matter. It seems as a random, mysterious imposition –of course-... with a great component of consciousness of not being our residence, this place in the Universe.

    We are strangers when we fight for the land, for the harvest, for command, for dominance, for achievement... while other living manifestations adjust, adapt to the seasons, to the ices, to the cold... and, although they apparently suffer, in many-many-many-cases they do so due to our intervention.

    The anthill organises itself. The hive balances itself. The migrations of birds and marine life organize themselves.

    It is worth asking: Is there... is there a place, a trajectory or space that is our own... –not as property, but as habitat- that is appropriate to our nature as humanity? No!

    Yes. And the prompt answer of "no" is because we have occupied, we have conquered any space, without caring if it belonged –not as a possession but as an experience- to other beings.

    It could be said that, throughout our passage, we have conquered and dominated, but we have not tried –except for occasional moments, more out of propaganda than evidence- we have not tried to share, coexist, get along. And it was inevitable that this should not be done, since we occupied everything!... And we "needed" –in quotes- everything! There was no solidary approach among the living!

    Perhaps now, being aware of this dramatic confrontation between the living that remains and continues "despite of", and the war declared on our own species and on all others, makes us consider –consider!- lukewarmly!... other attitudes.

    The Praying Sense warns us that, coincidentally-causally; our position in this place in the Universe is intermediationcomplaisant adaptation, it is the symbiosis with the environment!

    And in fact, when "occasionally" war, conquest, power and violence are abandoned, it seems that we are others and... and smile reappears. Fear is diluted and... sharing becomes joy.

    It may be –yes-, it may be impossible for the consciousness of humanity to modify its patterns of domination, productivity, profit, income and benefit...

    But the Prayerful Sense calls us to modify our position, from each one of us. And to propose and prepare ourselves for a non-combat adaptation, contributing our help, our collaboration, and gathering –without a doubt!- "thousand per one”, of what this harvest offers us, this germination, this available attitude... to the whole environment.

    And between us –as a species- is it possible a vote of confidence, of mutual trust... as a convivial attitude, renouncing our possessive, maniacal and behavioural manias?

    Whatever our presence may be –evolutionary..., creational...- the fact is that the circumstances are given, were given, for our species to be and, so to speak, "mysteriously" adopt the role of dominance and power.

    Under the Prayerful Call –we insist: whatever theory we hold about our presence- our design from the Prayerful point of view is... the paradisiacal.

    Yes, it may seem extravagant in the face of what we live, what we experience, but is there anything more extravagant than the Universe? Anything more unknown, anything more unpredictable...?

    It may not be the right word, "extravagant", but extraordinarily unpredictable and unexpected, yes.

    Is it possible... –the Praying Call insists- is it possible to conceive the paradisiacal idea? Understanding by it, to tune in with all living things. To "tune in". And to be able to participate in that symphony of colour, odour, taste, sound... without being out of key! –as it happens nowadays-. And let a new, different, melody sound, but... synchronised, attractive, novel.

    And the Prayerful Call insists that this is not about "being happy"... and "achieving happiness"... No. No. It is about modifying our patterns, to place ourselves in the paradisiacal frequency. That goes beyond the achievement of peace, of happiness, of... "of"; for that would be an achievement and an acquisition. Instead, in paradisiacal consciousness it is not an achievement and a possession... of hard and self-sacrificing work. No! It is about... to realise, to assume, within the Creator Mystery, that our true position –without impositions- is the paradisiacal.

    We are not a design of suffering, pain, disease, tragedy, drama!

    On the one hand, we show ourselves to be strong and capable, but out-dated and suffering. Our design, that borders... –or without bordering- on perfection, does not indicate to us that we are stronger and more capable! It tells us that we are paradisiacal beings.

    When we adopt the warlike and violent models of possession, we only produce pain!... It doesn't seem that our design is very conducive to such matters.

    Rather, we discover a Universe with an astonishing impeccability.

    Perhaps –"perhaps"- that is why the being, without being aware of this astonishing flawlessness, assumes its nature as the most powerful.

    And probably due to this attitude, we blame ourselves; we confront everything that does not correspond to our personal "need". And rather, if we assumed our impeccable nature as something paradisiacal, there would be no need for this perpetual combat.

    Perhaps... for a moment, when the soul sighs, we find ourselves in that position... of shelter, of pleasure, of surrender and of unsurpassed well-being...

    Sighs of the soul...

     

    Listening to this Prayerful Call, we can become conscious of those sighs of the soul that pick us up and transport us to that paradisiacal living...

    In which to feel life is... to feel the stars.

    In which to feel life is... to innovate permanently.

    In which to feel life is... a permanent novelty, full of discoveries, of amazements, of joyful reasons!

    And so –for example- how different it would be to see a sufferer under the vision of terminal, chronic and... a result of pity, than to seeing it under a paradisiacal, enabling, capable Universe!

    Seeing that sufferer, with impeccable perception... sighingly paradisiacal.

    If Our Help is the Name of the Eternal, of the Creative Mystery, in it there is only room for permanent Perfection, astonishing Creation... and in tune with it, believing and getting creative with ourselves.

    Have mercy!...

    ***

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  •  

    La pérdida de evaluación de lo pasado nos da un presente imberbe, sin experiencia, con una improvisación sin base.

    Sólo la búsqueda de la renta y del beneficio –de muy diversas calidades- son las que hoy mueven las dinámicas de las relaciones humanas.

    El Sentido Orante nos recala y nos insiste en que cualquier transcurso del gran transcurrir debe permanecer, debe tener saludable presencia para que lo que está por venir sea recibido con claridad, sea tratado con pulcritud, sea vivido con dignidad y con la novedad que merece.

    Con esa actitud, siempre estaremos en permanente ‘Renueva-ción’. No habrá sedentarismo estancado ni precipitada huida del transeúnte.

    Ha sido guiada, promocionada y ensalzada por el Misterio Creador, toda la historia… mejor sería decir “trayectoria” de la humanidad, y de cada ser humano. 

    Ese acontecer debería conmovernos; porque no es algo que ha sucedido, sino que sigue sucediendo. Y sin ello, no habría sucesos.

    La historia –sucesos- de… el ser, es una trascendencia entre nuestra naturaleza y el Misterio Creador. Y en consecuencia es una historia de Amor. Pero una historia de Amor –como hemos dicho- trascendente: que transciende a tiempo, espacio, lugar… 

    Es la imagen del embudo, en el que la parte estrecha somos nosotros, ¡cada uno!, que se expande progresivamente; en la medida en que vivimos esa experiencia amorosa, se expande generosamente, ¡admirablemente!, hacia los estados de consciencia del Misterio Creador, de lo Místico.

    Así… así que, cuando en amor sentimos vivencias de cotidiano acontecer, de largo recorrido o de medio recorrido, si no entramos a formar parte de ese embudo trascendente, lo que llamamos “amor” será una querencia, una costumbre, un hábito… carente de la innovación, de la sorpresa, de lo novedoso, de lo entrañable, de lo Místico.

    Sí. Porque cuando el amor se convierte en un cotidiano tirar y aflojar, discutir y aprobar…, y ese manejo dialéctico –en el mejor de los casos- de mentira-verdad, verdad-mentira, estamos en un juego de intelecto, intelectual. La trascendencia se ha evaporado. Insistir en ese mecanismo es asegurarse una sedentaria y persistente manía.

    Sí, “manía”, porque no se quiere reconocer lo que sucede y se tiene miedo a dar un paso hacia ese Misterio.

    Nos llaman para que seamos testigos de ese Eterno… –vivencial y evidente- Acto de Amar. Y nuestro testigo es el testimonio que demos, que hagamos en nuestro “Ama-Necer” cotidiano.

    Que seamos embudos vivientes de dar trascendencia a cada sentir emocionado, a cada momento enamorado.

    Cualquier criatura, cualquier criatura viviente, si bien nos fijamos, nos dará un testimonio de esa vinculación trascendente, por su forma, por su actividad, por su color, por su desarrollo, por su impronta… que en nosotros produzca: desde el transcurrir de un río, pasando por la sencillez de una flor en una esquina o… o el fruto generoso de un alimento… o la magnificencia del viento.

    ¿Acaso podemos considerar –bajo el Sentido de la Llamada Orante- los aconteceres de nevadas, aguas, vientos… como “simples fenómenos meteorológicos”? ¿Borrascas…? 

    ¿O les daremos una transcendencia, porque es una expresión de nuestro entorno, que aparece… con independencia de nuestra intención de que ocurra? Aunque siempre se encontrarán elementos que digan que, dada nuestra actividad, nuestra industria, nuestra contaminación, etc., se producen… –etcétera-.

    [1]El sonoro mensaje del viento, parece querer… –con la querencia de la insistencia y la perseverancia del Misterio Creador- parece querer llevarse lo que sobra, lo pesado, lo áspero… y hacernos partícipes del vuelo.

    Y así incorporamos, a lo orante, lo aparentemente “simplemente meteorológico”. No negamos que… “vientos de componente norte han generado una borrasca”: ese lenguaje de… “conocer”. Sí, ¡pero hay otro lenguaje!, otro lenguaje creyente que es el que acabamos de insinuar. 

    Si queremos aspirar a la invisible consciencia del amar permanente, ¡que nunca suena igual!, que siempre se hace distinta y diferente, tenemos que pasar por el peldaño de ese viento envolvente. ¡Es una señal!... para que nos hagamos sutiles ¡y a la vez fuertes!

    Cualquier ave, desde una gaviota hasta un gavilán o un cóndor, dejándose llevar por las corrientes de aire, no teme por su capacidad. ¡No cae y se equivoca!, porque es certero su vínculo con la Creación.

    Un ligero gesto en una pluma o en un alerón… modifica la subida, bajada o el desliz… de una manera ¡impecable!

    Cuando nos desprendemos de lo superfluo, de lo pesadamente consumidor, del reclamo de las querencias… encaramos el Amar con todos los sentidos… y nada nos pesa.

     

    En la medida en que tomamos la trascendencia –por ejemplo- del viento, como el que transporta, como el que nos lleva, como el que nos da el lenguaje sin forma, pero conmovedor, en esa medida insertamos esa experiencia a nuestro cotidiano afecto. Que luego se transformará en una suave caricia, en una palabra adecuada, en una actitud atenta, en una agilidad precisa… o en un suspiro; en un suspiro de aliento: el que se alienta a seguir la escucha de lo Eterno.

     

    Nuestro silencio nos permite escuchar el significado, el… impregnarnos de ese lenguaje, que hoy es el viento, ¡que otro día será otra cosa!, y que cotidianamente está presente: ese rapto enamorado del Misterio Creador con las criaturas, ¡con todas!, ¡con cada una en particular!

    Y así, de igual forma, sin sentimientos de pérdida, ni dudas, ni indecisiones, la transcendencia en el Amar, de cada ser, se va estableciendo con diferentes categorías…; con prioridades que ¡reclaman!... nuestro testimonio.

    Y así, bajo la referencia clara del Misterio Creador, siendo testigos de ello, el trascurrir de nuestra presencia se hará ventura, se hará una aventura de consciente complacencia…; que, como el agua, no desdeña ningún espacio y se adapta a él, pero no pierde su identidad.

     ***

    [1]Suena el viento de forma muy intensa.

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  •  

    The loss of evaluation of the past gives us an immature present, without experience, with an improvisation without a basis.

    It is only the search for benefit and profit -of very different qualities- that drive the dynamics of human relationship today.

    The Prayerful Sense recalls and insists on us of any course of the great passing must remain, must have a healthy presence so that what is to come is received with clarity, is treated neatly, lived with dignity and with the novelty it deserves.

    With that attitude, we will always be in permanent 'Renewal'. There will be no stagnant sedentary lifestyles and no hasty flight of the passer-by.

     All of history… rather the "trajectory" of humanity, and of every human being has been guided, promoted and praised by the Creator Mystery, 

    That event should move us; because it is not something that has happened, but something that continues to happen. And without it, there would be no events.

    The history -events- of... the being, is a transcendence between our nature and the Creator Mystery. And consequently it is a Love story. But a story of Love -as we have said- transcendent: that transcends time, space, place...

    It is the image of the funnel, in which the narrow part is us, each one of us!, which is progressively expanding; as we live that loving experience, it expands generously, admirably!, into the states of consciousness of the Creative Mystery, of the Mystical.

    So... so, when in love we feel daily life experiences, of a long or medium length, if we do not become part of that transcendent funnel, what we call "love" will be a fondness, a custom, a habit... lacking innovation, surprise, novelty, the endearing, the Mystical.

    Yes, because when love turns into in a daily tag of war, arguing and approving..., and this dialectical handling -in the best of cases- of lie-truth, truth-lie, we are in a game of intellect, intellectual. Transcendence has vanished. To insist on this mechanism is to ensure a sedentary and persistent mania.

    Yes, "mania", because one does not want to recognise what is happening and is afraid to take a step towards that Mystery.

    We are called to be witnesses of that Eternal... -experiential and evident- Act of Loving. And our witness is the testimony we give, we make in our daily “Dawn with love".

    May we be living funnels to give transcendence to every emotional feeling, to every moment enamoured.

    Any creature, any living creature, if we look closely, will give us a testimony of that transcendent link, by its shape, by its activity, by its colour, by its development, by its mark... that it produces in us: from the flowing of a river, to the simplicity of a flower in a corner or... or the generous fruit of food... or the magnificence of the wind.

    Can we consider perhaps -under the Sense of the Prayerful Call- events of snowfall, water, wind... as "simple meteorological phenomena”? Squalls...?

    Or shall we give them transcendence, because it is an expression of our environment, which appears... regardless of our intention for it to occur? Although there will always be people saying that, given our activity, our industry, our pollution, etc., it occur... -etcetera-.

    [1]The sonorous message from the wind seems to want... -with the insistence and perseverance of the Creator Mystery- it seems to want to take away the excess, what is heavy, what is rough... and make us participants in the flight.

    And so we incorporate the apparently "simply meteorological “to the prayerful. We do not deny that... "northerly winds have generated a squall": that language of... "knowing". Yes, but there is another language, another believing language, which is the one we have just hinted at.

     If we want to aspire to the invisible consciousness of permanent love, which never sounds the same!, which always becomes different and distinct, we have to pass through the step of that enveloping wind. It is a sign!... so that we become subtle while strong

    Any bird, from a seagull to a sparrow hawk or a condor, let themselves be carried by the air currents, they do not fear for their capacity. It does not fall and make mistakes, because its link with Creation is accurate.

    A slight gesture on a feather or on an aileron... modifies the climb, descent or glide... in an impeccable way!

    When we get rid of the superfluous, of the heavily consuming, of our desires... we face Loving with all our senses... and nothing weighs us down.

    To the extent that we take the transcendence -for example- of the wind, as the one that transports, carries us, as the one that gives us shapeless but moving language, to that extent we insert that experience into our daily affection. That will then be turned into a gentle caress, into a suitable word, into an attentive attitude, into a precise agility... or into a sigh; into a sigh of breath: the one that encourages us to follow the listening of the Eternal.

     Our silence allows us to listen to the meaning, to... become impregnated with that language, which today is the wind, another day will be something else, and it is present every day: that enamoured rapture of the Creator Mystery with creatures, with all of them!, with each one in particular!

     And thus, in the same way, without feelings of loss, doubts or indecision, the transcendence in Love, of each being, is being established with different categories...; with priorities that claim!... our testimony.

     And thus, under the clear reference of the Creator Mystery, being witnesses of it, the passing of our presence will become a bliss, and adventure of conscious complaisance...; that, like water, does not disdain any space and adapts itself to it, but does not lose its identity.

    ***

     [1] The wind is sounding intensely

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BØNN

Bønnen som vi praktiserer er ikke forbundet til noen bestemt religion. Vi tror at bønnen kan være et frigjørende og helbredende instrument som har Skapelsen, de forskjellige kreftene som besjeler oss, uten at vi setter et eller annet navn på dette. Troen på at bønnen er et uunnværlig element for oss, har fått oss til å danne et sted som utelukkende brukes til bønn; ”Casa del Sonido de la Luz”,( huset for lysets lyd.) Det ligger i Baskerland, Vizcaya. Der holdes det samlinger med bønn, og man kan også tilbringe dager med tilbaketrekning der.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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