•  

    Las tendencias convivenciales apuntan hacia la defensa, el ataque, la desconfianza, la agresión…; la prejuiciosa actitud y la muy muy muy escasa confianza.

    El progresivo deterioro de instituciones hace contagiosa la administración de la consciencia, y la tendencia es al aislamiento personal, a la salvación individual. ¡Por favor!

    El desarrollo de la personalidad hedonista, sectorial, racista… Parecen insultos. No, no. Son características. 

    La Llamada Orante nos cualifica la situación, para que nos contemplemos y podamos contemplar nuestro entorno. 

    Es fácil caer en el victimismo del terror, el daño, la persecución... 

    Y es fácil porque está ahí. 

    Y es fácil defenderse y criticar y condenar y… aislarse, ¡porque también está ahí!, como el mejor recurso y el mejor remedio. 

    La promoción de virtudes, la promoción de comuniones, compartir, convivir, coexistir, colaborar… –ese largo etcétera de palabras-, no tiene auge. Y se consideran, bajo la dictadura de la defensa y la seguridad, como “débiles”, como “incapaces”, como “inoperantes”. Y en cierta medida tienen razón, puesto que se ejercen poco. 

    El vigor solidario, la fuerza de la comunión, la vibración de la creencia, la fe y la esperanza mantenidas y ¡ejercitadas!... cuesta; cuesta en este estilo de vivir. 

    Y cuesta porque el triunfo se ha apoderado del vivir; el éxito, la ganancia, la seguridad… 

    Esa actitud económica voraz –¡en cualquier nivel!- que ocupa la obsesiva compulsión al trabajo, a la renta, al beneficio. 

    Y, si así no vas, críticas recibirás... miedos aparecerán...

    El hedonismo humano actual trata de convencernos de que nuestra vida está hipotecada; que la vida es una hipoteca que nunca –¡nunca!- podrás saldar. Cada vez tendrá más intereses. Y aunque trabajes cada vez más, nunca podrás solventar tu deuda. 

    Así se mueve la consciencia actual. 

    Ese es el panorama que, en cualidades, nos describe la Llamada Orante. 

    En el que –como vemos- el culto humano de dominio y poder es hegemónico. 

    Luego quedan... –alrededor, sí- algunas lástimas, algunas penas, algunos amores, algunos afectos. Pero ¡cuidado!, ¡cuidado! Muchos de ellos son partidistas interesados. Tanto que, si en algún momento no se cumplen las exigencias de unos u otros, se rompen los pactos. 

    Es indudable que hablar de “mayoría”, en 8.000 largos millones de habitantes, es difícil. Igual que hablar de “minorías”. Pero sí es posible decir que la rentabilidad de nuestras presencias tiene la tendencia hegemónica de dominio, poder, violencia... de las múltiples formas. 

    Y esa actitud es droga que embelesa, para ser el mejor, la mejor, la más-lo más bello, lo más, lo más rico... 

    Ya no hacen falta los dioses, ni sus miedos, ni sus milagros. No. El hombre se basta por sí mismo... y se condena y se premia. 

    Ha secuestrado la vida en esa hipoteca eterna. Esa es la tendencia... y su consiguiente realización. 

    La Llamada Orante nos mantiene... o en silencio, o insiste en el Universo Creador, en el Misterio Creador. 

    En el amanecer. Que, sin él, no brotamos.

    En el convivir sin el prejuicio anticipado. 

    En sentir la presencia... en lo imprescindible y necesario, en lo imprevisto, en lo inesperado, en el sueño, en la casualidad. En el Amar. 

    Insiste en que son señales que nos muestran la perspectiva creadora, la semilla de nuestra procedencia...; ¡que no es guerrear, nuestra anuencia!, sino es... compartir nuestras herencias. 

    Sentirnos en la unidad... y descubrirnos en los gozos de la convivencia, en el poema de las sinceridades, en las brisas de las esperanzas. 

    Sin la mueca culpable o castigadora. 

    Sin el reclamo justiciero: esa muerte de prematura. 

    Reclamo justiciero que gravita sobre cualquier textura. Porque las imposiciones de arte, cultura, costumbres y normas, no hacen posible “variables de buenas venturas”, sino que insisten en sus hoces, lanzas e improperios para calificar sus estancias. 

    Y así, la belleza se hace un adorno innecesario. ¿Para qué? Ante todo, lo práctico, lo cómodo. 

    El “bienestar” inunda la consciencia y la somete a la norma de producir para gustar. 

    Y es que la humanidad ha sido educada con el lubricante del nacer, crecer, desarrollarse, deteriorarse y morir. 

    Y curiosamente, cuando el ser debería... –por eso que llaman “experiencia”, por eso que llaman “sabiduría práctica”-... 

    O bien, se dan los seres por vencidos definitivamente, y dejan de engrasar sus estructuras mentales, y sólo queda la residencia... 

    O bien –raras circunstancias- es cuando el engrasado de la consciencia adquiere la clarividencia de contemplar la inocencia, de aspirar a la búsqueda de la ignorancia: esa que nos permite curiosear en todo lo que nos rodea. 

    Y pensemos por un momento –solo pensar, ¿eh?-: ¿Y si fuera el modelo de evolución, diferente? Y se hubiera cambiado por intereses momentáneos y parciales. ¿Y si el modelo, en vez de ser “juventud, divino tesoro”, fuera “longevidad, divina inmortalidad”?

    Nos han conscienciado en el progresivo deterioro. 

    Nos hemos psicosomatizado con “el paso del tiempo”... y con la práctica razonable de lo que se observa. 

    Es inevitable, bajo esa perspectiva, darse cuenta de que cada día es un paso más cercano hacia la muerte. 

    Y resulta imposible pensar... que podría ser un paso adelante hacia la inmortalidad. 

    ¡No es, la Llamada Orante, unos paños calientes para consolar las penas del alma, de amores, de economías, de enfermedades o... distorsiones!

    ¡Así se han interpretado las oraciones! ¡Así se ejercitan! El remedio casero... a punto he estado de decir “gratuito”. No, no es gratuito. ¡Parece gratuito! Pero no es gratuito, en la medida en que se compromete con religiones, con dogmas, con leyes... ¡con todo lo que nada tiene que ver con el Misterio Creador, y sí tiene mucho que ver con la ley, el orden, la moral, la sexualidad!... 

    No es gratis. Condiciona una forma, una manera de estar. Y muy cara. 

    Y es así que la Llamada Orante viene para llamar hacia la liberación, hacia la comunicación, hacia la consciencia amplificada de... ¡de estar aquí, pero pertenecer al Todo! 

    Y en consecuencia, todo ese merodeo de dictámenes, sentencias, condenas y etcéteras, ya comentados, pierden valor, pierden actualidad. 

    Pero si les prestamos atención y tratamos de combatirlos con ideas de liberación... 

    ¡No! Ejercitemos la liberación en el convivir diario. No nos enfrentemos a la trampa de la justicia, del orden, de la moral, de la norma. Eso es preámbulo de cementerio. 

    Las urnas se encargan de reclamar nuestra participación a los modelos anclados y de sonrisa estereotipada, de promesas grandiosas y de fiestas. Sin mencionar los cementerios, que se producirán con el éxito y el triunfo. 

    Todo un diseño que, claro, apunta a lo que se ha logrado, a lo que se ha conseguido… 

    Era inevitable. 

    Lo que pasa es que se le ha puesto protagonismo. Pero era inevitable seguir la senda que se ha seguido, bajo el auspicio de la dominación de lo humano sobre lo Divino. 

    Y qué curioso, ¿no? –para entenderlo mejor-. ¿Acaso lo Divino se rebela contra la suplantación que hace lo humano? ¿Acaso lo Divino castiga a los malos y premia a los buenos? ¿Sí? ¿O más bien al revés?

    No entra en la confrontación, porque la vida no lo es. 

    Porque somos esperanzas continuadas, sin límites. 

    Pero es más fácil creer en lo práctico de hoy, en la razón de ayer o en los cálculos de mañana. 

    Nos cabría decir que eso no es creer. Eso son maniobras para posicionarse como poder.

    Creer es trascender a la identidad propia, desprenderse de lo posesivo... y abrazarse al Misterio. 

    De vez en cuando convendría emplear las palabras, bien. 

    La Bondad Superior está. No hipoteca. No presta. Está. Se da.

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Coexistence tendencies point towards defence, attack, distrust, aggression...; the prejudiced attitude and the very, very, very little trust.

    The progressive deterioration of institutions makes the administration of conscience contagious, and the tendency is towards personal isolation, towards individual salvation. Please!

    The development of the hedonistic, sectorial, racist personality... They seem like insults. No, no! They are not. They are characteristics.

    The Prayer Call qualifies the situation for us, for us to contemplate our surroundings and ourselves.

    It is easy to fall into the victimhood of terror, harm, persecution...

    And it's easy because it's there.

    And it is easy to defend oneself and criticize and condemn and... isolate oneself, because it is there too!, as the best resource and the best remedy.

    The promotion of virtues, the promotion of communions, sharing, living together, coexisting, collaborating... -that long etcetera of words-, does not increase. And they are considered, under the dictatorship of defence and security, as “weak”, as “incapable”, as “inoperative”. And to a certain extent they are right, since they are little exercised.

    The vigour of solidarity, the strength of communion, the vibration of belief, faith and hope maintained and exercised!... is hard; it is hard in this style of living.

    And it is hard because triumph has taken over living; success, profit, security...

    That voracious economic attitude –at any level!- that occupies the obsessive compulsion to work, to earn, to profit.

    And, if you don't go that way, you will receive criticism... fears will appear...

    Current human hedonism tries to convince us that our lives are mortgaged; that life is a mortgage that you will never –never!- be able to pay off. You will have more and more interests. And even if you work more and more, you will never be able to solve your debt.

    This is how current consciousness moves.

    That is the panorama that, in qualities, the Prayer Call describes to us.

    In which –as we see- the human cult of dominance and power is hegemonic.

    Then there are... -around, yes- some pities, some sorrows, some loves, some affections. But beware! Beware! Many of them are interested partisans. So much so that, if at some point the demands of one or the other are not met, the pacts are broken.

    It is undoubtedly difficult to speak about “majority”, in a population of 8,000 million people. Just as it is difficult talking about “minorities”. But it is possible to say that the profitability of our presences has the hegemonic tendency of domination, power, violence... in multiple forms.

    And that attitude is a drug that captivates, to be the best, the best, the most-the most beautiful, the most, the richest...

    Gods, their fears, their miracles are no longer needed, No. Man is self-sufficient... and condemns himself and rewards himself.

    He has kidnapped life in that eternal mortgage. That is the trend... and its subsequent realization.

    The Prayerful Call keeps us... either in silence, or insists on the Creative Universe, on the Creative Mystery.

    In the dawn. That, without it, we do not sprout.

    In living together without anticipated prejudice.

    In feeling the presence... in the essential and necessary, in the unforeseen, in the unexpected, in the dream, in chance. In Loving.

    It insists that they are signs that show us the creative perspective, the seed of our origin...; that war is not our consent!, but it is... sharing our inheritances.

    Feeling in unity... and to discover ourselves in the joys of coexistence, in the poem of sincerities, in the breezes of hopes.

    Without the guilty or punishing grimace.

    Without the righteous claim: that premature death.

    Righteous claim that gravitates over any texture. Because the impositions of art, culture, customs and norms do not make “variables of good fortune” possible, but instead insist on their sickles, spears and expletives to qualify their stays.

    And thus, beauty becomes an unnecessary adornment. For what? Above all, the practical, the comfortable.

    “Well-being” floods consciousness and subjects it to the norm of producing to please.

    And humanity has been educated with the lubricant of being born, growing, developing, deteriorating and dying.

    And curiously, when the being should... –due to what they call "experience", due to what they call "practical wisdom"-...

    Or else, the beings give up definitively, and stop greasing their mental structures, and only residence remains...

    Or -rare circumstances- it is when the lubrication of consciousness acquires the clairvoyance to contemplate innocence, to aspire to the search for ignorance: that which allows us to be curious about everything that surrounds us.

    And let's think for a moment -just think, eh?-: What if the model of evolution were different? And it would have been changed for momentary and partial interests. What if the model, instead of being “youth, divine treasure”, was “longevity, divine immortality”?

    We have been made us aware in the progressive deterioration.

    We have psych somatised ourselves with “the passage of time”… and with the reasonable practice of what is observed.

    It is inevitable, from that perspective, to realize that every day is a step closer towards death.

    And it is impossible to think... that it could be a step towards immortality.

    The Prayer Call does not use half measures to console the sorrows of the soul, of loves, of economies, of illnesses or... distortions!

    That’s how the prayers have been interpreted! That’s how they are exercised! The home remedy... I was about to say “free” of charge. No, it is not for free. It seems for free! But it is not for free, to the extent that it compromises with religions, dogmas, laws... with everything that has nothing to do with the Creative Mystery, but has a lot to do with law, order, morality, sexuality!...

    It's not for free. It conditions a form, a way of being. And it is very expensive.

    And so it is that the Prayer Call comes to call towards liberation, towards communication, towards the amplified consciousness of... of being here, but belonging to the Whole!

    And consequently, all this prowling of opinions, sentences, convictions and etc., already mentioned, they lose their value, lose relevance.

    But if we pay attention to them and try to combat them with ideas of liberation...

    No! Let's exercise liberation in daily coexistence. Let us not face the trap of justice, of order, of morality, of the norm. That's cemetery preamble.

    The ballot boxes demand our participation in the anchored and stereotypically smiling models of grandiose promises and parties. Not to mention graveyards, which will come with success and triumph.

    A whole design that, of course, points to what has been obtained, what has been achieved...

    It was inevitable.

    What happens is that it has been given prominence. But it was inevitable to follow the path that has been followed, under the auspices of the domination of the human over the Divine.

    And how curious, isn’t it? –to understand it better-. Does the Divine rebel against the impersonation of the human? Does the Divine punish the bad and reward the good? Yes? Or it is rather the other way around?

    It does not enter into confrontation, because life is not so.

    Because we are continuous hopes, without limits.

    But it is easier to believe in today's practicality, in yesterday's reason or in tomorrow's calculations.

    We could say that this is not believing. Those are manoeuvring to position oneself as power.

    To believe is to transcend one's own identity, to let go of what is possessive... and to embrace the Mystery.

    From time to time, it would be appropriate to use well the words.

    The Higher Goodness is there. It does not mortgage. It does not lend. It is. It gives itself.

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    La Llamada Orante nos habla de una brotada emigración de su Misterio, para gestar lo que llamamos “vida”.

    Emigramos desde el Misterio Creador, evolucionando hacia una biodiversidad... insondable.

    Y en esa emigración, nos hacemos nómadas en consciencia y en pasos.

    Y poco a poco nos hacemos peregrinos en consciencia, en permanencia, en trascendencia. 

    Y es así como nos despegamos del yugo de lo material... y descubrimos que no es una trampa, sino un concentrado de soplos que configuran un paisaje: el paisaje vital.

    Y en la medida en que asumimos esas posiciones, nuestro trato hacia lo concreto, prensado, apretado, se hace –nuestro trato- a través de esas atracciones, esas “fuerzas”... –llamémoslo así- que permiten lo compacto, que procuran lo concreto.

    Conseguimos que nuestra consciencia se diversifique en la expansión.

    Y es así que nos hacemos descubridores de universos, y no esclavos de... “concretos”.

    Dejamos de adorar a los “baales”, a los ídolos, para estar en la trascendencia de lo creado, diversificados y en permanente expansión, que implica descubrir, aprender, asombrarse, admirar, enamorarse, amar.

    En esas posiciones, desde la génesis del brote de emigrantes del Misterio, hasta la expansión progresiva, si eso lo incorporamos en el cotidiano estar y hacer, disolveremos los atavismos de responsabilidades, perfecciones, exigencias, miedos, castigos... Todo ese conglomerado de consciencias oprimidas, que los son por una concepción, una idea.

    Que, al incorporar esta emigración, esta expansión, haremos –y estaremos- con una actitud creativa, rítmica, certera... sin la obsesión por la verdad, la perfección, y sin el miedo de nuestra propia naturaleza. Esos hedonismos personales de que “no soy”, que “no hago”, que “no puedo”…, esas culpas, son hedonismos vanidosos. 

    Si nos aceptamos como peregrinos, nómadas, emigrantes, brotes del Misterio en permanente evolución, no ha lugar a protagonismos ni acechos sobre nuestra naturaleza. 

    Asumimos nuestra posición, nuestro desarrollo; y, al descubrir otras coordenadas como las que escuchamos ahora, podremos variar... nuestros conceptos, nuestros principios, nuestras verdades... 

    ¡Qué feas son!, ¿no? ¡A que sí? 

    Cuando las personas esgrimen: “Porque esa es mi verdad, porque…”, ¡qué feo! O sea, se quieren parecer a dioses o diosas, y se hacen odiosos, odiosas. 

    Un pequeño cambio-trueque genético, y se ve la verdad. 

    Sí. No hay por qué afearse con verdades propias, dogmas establecidos... 

    No tenemos el suficiente carisma como para eso. 

    Por eso, al transformarnos en dioses –con las verdades, con las certezas, con todas esas cosas así-… nos hacemos odiosos unos a otros; porque, claro, cada uno tiene la suya, y entonces… la que coincide con la mía está bien, pero la que no…

    Somos emanaciones sujetas a la Bondad Superior del Misterio Creador que, a través del Amor, nos hace amanecer. 

    Ninguno es menor ni peor que otros. Cada ser ocupa una posición, siempre con capacidades liberadoras en sus diferentes posiciones, aupadas y animadas por el gel amoroso de la Creación. 

    Y si esto lo tenemos en cuenta en el estar cotidiano, la crítica, la opinión, la mirada, el gesto, etcétera, deja de... ¡deja de atormentarnos! Y, en consecuencia, se disuelve esa presión, esa insidia, ese bullying –que se dice ahora-; cede, en cuanto uno no hace aprecio. Cierto es ese dicho que dice que “no hay más desprecio que no hacer aprecio”

    En cuanto te llaman “feo”, y tú respondes “gracias a ello tú eres bonito”, pues ya   desarmas al personaje, ¿no? 

    .- Pero es que tú eres muy feo.

     Dice:

    .- ¡Claro! Para que tú seas bonito.

    La vida se hace necesidad permanente. Pero tenemos que darnos cuenta de que, como migrantes, no tenemos, y no poseemos, y no acopiamos, y no ‘propietarizamos’. 

    Custodiamos, eso sí; cuidamos los bienes, los dones, lo que acontece por nuestro estar, por nuestro hacer.

    Las corrientes de miedo acorralan ahora la vida. La someten a las recogidas, a las propiedades, a los posesivos y seguros guetos... en donde se pierde la claridad, la espontaneidad, la creatividad. 

    De ahí la importancia de situarse en esa dispersa expansión.

    Llegan, llegan los momentos en los que al ser le toca testimoniar. 

    Y ha de hacerlo sin miedo, con claridad, con evidencias.

    La herrumbre es mucha, y se acumula. Pero se puede medir y pesar. 

    La consciencia es infinita. 

    No se acumula. Se expande.

    ***

     

    Seguir Leyendo...

  •  

    The Prayerful Call speaks to us of a sprouting emigration of its Mystery, to create what we call “life”.

    We emigrate from the Creative Mystery, evolving towards an unfathomable… biodiversity.

    And in that emigration, we become nomads in consciousness and in steps.

    And little by little we become pilgrims in consciousness, in permanence, in transcendence.

    And this is how we detach ourselves from the yoke of the material... and we discover that it is not a trap, but a concentrate of breaths that make up a landscape: the vital landscape.

    And to the extent that we assume these positions, our deal with the concrete, pressed, tight, is done –our deal- through those attractions, those “forces”… –let's call it that- that allow the compact, that seek the concrete.

    We get our consciousness to diversify in expansion.

    And this is how we become discoverers of universes, and not slaves of... "concretes".

    We stop worshiping the “Baals”, the idols, to be in the transcendence of the created, diversified and in constant expansion, which implies discovering, learning, being amazed, admiring, falling in love, loving.

    In these positions, from the genesis of the outbreak of emigrants of the Mystery, to the progressive expansion, if we incorporate this into our daily living and doing, we will dissolve the atavisms of responsibilities, perfections, demands, fears, punishments... All that conglomerate of oppressed consciences, which are oppressed by a conception, an idea.

    That, by incorporating this emigration, this expansion, we will do –and will be- with a creative, rhythmic, accurate attitude... without the obsession with truth, perfection, and without the fear of our own nature. Those personal hedonisms that “I am not”, that “I do not do”, that “I cannot”…, these blames, are vain hedonisms.

    If we accept ourselves as pilgrims, nomads, emigrants, sprouts of the Mystery in permanent evolution, there is no room for prominence or stalking over our nature.

    We assume our position, our development; and, by discovering other coordinates like the ones we hear now, we will be able to vary... our concepts, our principles, our truths...

    How ugly they are, are they not? Yes!

    When people say: “Because that is my truth, because…”, how ugly! That is, they want to look like gods or goddesses, and they make themselves hateful, hateful.

    A little genetic swap-change, and the truth is seen.

    Yes. There is no reason to be ugly with our own truths, established dogmas...

    We don't have enough charisma for that.

    Therefore, by transforming ourselves into gods –with truths, with certainties, with all those things-… we make each other hateful; because, of course, everyone has their own, and then... the one that matches mine is fine, but the one that doesn't...

    We are emanations subject to the higher Goodness of the Creative Mystery which, through Love, makes us dawn.

    None is lesser or worse than others. Each being occupies a position, always with liberating capacities in their different positions, supported and animated by the loving gel of Creation.

    And if we take this into account in our daily life, criticism, opinion, gaze, gesture, etc., stop... stop tormenting us! And, consequently, that pressure, that insidiousness, that bullying –which is said now days- dissolves; it gives way, as soon as one does not show any appreciation. It is true that saying that “the best contempt is not to show any appreciation”.

    As soon as they call you “ugly,” and you respond “thanks to that you are pretty”, well, you already disarm the character, right?

    .- But you are very ugly.

      He says:

    .-Of course! For you to be beautiful.

    Life becomes a permanent necessity. But we have to realize that, as migrants, we do not have, and we do not possess, and we do not gather, and we do not 'own'.

    We do take care, yes; we take care of the goods, the gifts, what happens through our being, through our doing.

    The currents of fear now corner life. They subject it to collections, to property, to possessive and safe ghettos... where clarity, spontaneity, creativity is lost.

    Hence the importance of place oneself in this dispersed expansion.

    The moments come; the moments come when the being has to bear witness.

    And he has to do it without fear, with clarity, with evidence.

    The rust is a lot, and it accumulates. But it can be measured and weighed.

    Consciousness is infinite.

    Does not accumulate. It expands.

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Y la humanidad, en su fracción prepotente, se hace cada vez más extensiva en sus objetivos, intenciones y propuestas, llevando el mensaje a cada ser de que su destino depende de su sacrificio, obediencia, trabajo, ganancia, poder, ¡triunfo! 

    Y en esa línea de dominador... –dominador de todo el entorno, pero en principio, dominador de humanidades-, la prepotencia de la fracción de humanidad que explota, persigue, domina, controla, la que saca sus conclusiones de estadísticas demoledoras, siempre inferiores a lo real, nos muestra un panorama de opresores y oprimidos.

    Nada original, si repasamos las historias. 

    Parece que “tanto tienes, tanto vales”“querer es poder”“tú puedes con todo”… y esos largos eslóganes de ejemplos en los que aquél y el otro lograron, gracias a su esfuerzo, a su dedicación... 

    ¿Y los millones que también se esforzaron y se dedicaron, y no llegaron? Y no llegaron porque, entre el poder y la servidumbre, hay filtros de selección. 

    Hay un “numerus clausus”. Y aunque aumentan los ricos en pequeña proporción, aumenta la pobreza en gran proporción. 

    En tiempos relativamente recientes –sí, desde la óptica histórica- había... –y hay todavía, sí, pero muy camuflado, muy virtual- una llamada “clase media” de humanos, que no eran servidumbre, no eran poderosos, pero guardaban la apariencia. Era la burguesía que se había sublevado para ser como los monarcas y herederos de tronos y potestades; que con sus logros –económicos, sobre todo- conseguían estar ahí, jadeando por llegar a las excelsas instancias de poder... intermediarios entre la ignorante y explotada servidumbre, y la demanda de los poderosos, y aspirando –claro- a ser más. 

    Ese modelo era interesante, en cuanto que se conseguía casa, coche y césped para cortar –que no falte el césped, por favor-; una familia estable y... una barbacoa semanal. 

    “American Beauty”. Modelo ya extendido.

    ¡Pero, la vanidad! –¡ay, la vanidad!-… esa prepotencia personal, esa creencia endiosada de vivir en la verdad, se hizo esclavista y muy jadeante para aspirar a los puestos gobernantes. 

    Así que, ante esa tesitura, se fue corrompiendo

    Y en su corrupción, se hicieron servidumbres desagradables, quejumbrosas. Nada les gustaba. Nada apreciaban. Todo era malo. 

    Y así van: progresivamente contaminando más aún a los menesterosos. Pero, sin duda, un triunfo de los poderosos, que, si bien precisaban de unos “intermediarios”...; siguen siéndolo, de alguna manera, pero ya sin ninguna posibilidad de alcanzar el liderazgo, salvo en sus guetos particulares. 

    Convertidos en esclavistas, los medios se defienden entre la vulgaridad y el abuso de la ignorancia de los menesterosos. Y así, realmente se constituye una élite... y el resto. 

    Mientras el resto aspire... –porque inducidos y educados han sido- a ser élite, nada va a cambiar. 

    La burocracia bloqueará cualquier aspiración; agotará cualquier esperanza. 

    El castigo será la recompensa. Sí. 

    La persona se sentirá justamente castigada por no haber logrado, por no haber llegado, por no saber, ¡por no tener!... 

    Plan perfecto de exterminio: siéntete culpable de no haber alcanzado, de no haber tenido, de no haber logrado. Y así vivirás desesperado, y justificado el que te castiguen. 

    Y te harás gueto menesteroso que suspira por una élite inalcanzable: esa que pone el precio a la manzana que te comes; esa que pone precio a la salud que tienes; esa que te ha comprado y vendido varias veces. 

    Puede parecer un panorama desolador. 

    Ese sería el primer error a la hora de contemplar, nos avisa la Llamada Orante. ¡No! No, no, no, no. No es desolador, ni es desalentador, ni es terrible. Es. ¡Quitemos!... quitemos esos adjetivos calificativos que cierran la puerta ante cualquier modificación: “¡Es desolador!, ¡es terrible!”. Sí. ¿Y?

    El Papa Francisco realiza la publicación de una Encíclica en la que enumera los horrores de la humanidad. Como si no nos hubiéramos dado cuenta de que el hambre es mala, que la guerra es terrible, que la prostitución es desoladora... Y así sucesivamente, enumera las... ¡como si no nos hubiéramos dado cuenta! Como si con ese aviso hiciera cambiar. 

    Bien está darse cuenta y ver, pero no darlo por zanjado. 

    Darlo por lo que está ahora.

    Y la Llamada Orante nos sitúa en ese “ahora”... y evita condenarlo. 

    Es el tiempo de supremacía de la especie. En una fracción de ella, claro. 

    Si bajamos el índice de fertilidad, si aumentamos las guerras, si promovemos la enfermedad a través del estrés permanente, si acrecentamos los recursos alimentarios de forma manipuladora... conseguiremos una reducción notable de individuos –que precisarán, lógicamente, menos recursos- y más espacios disponibles para los supremacistas. 

    No es difícil darse cuenta. 

    Sí. El aspecto es desolador, sí. O –como se diría- “apocalíptico”. Que está mal empleada la palabra, pero vale, se entiende; que se traduce como... “terrible”. 

    Pero –a nivel orante- el Misterio Creador, lo que tiene “diseñado” –permitamos, para entender- para esta especie, ¿es... la desolación?, ¿es la destrucción total? ¿La vida se ha gestado para demolerse?

    La Llamada Orante nos sitúa en otra disposición, en la que no juzgamos: meditamos; en la que no condenamos: contemplamos. Y eso nos permite mantener una posición sin vanidad, sin aspiraciones de poder, sin obsesiones de seguridad, sin temores por perder.

    Y configurarnos en diminutas unidades en las que no se contamine, el ser, con sus aspiraciones; no se convierta en prejuicioso reclamante de dominios. Sí: que pase como servidumbre, sin serlo. 

    Porque el ser es, realmente, lo que cree. Y el creer es lo que realmente ama. Y el amar es lo que realmente nos libera. 

    Si sabemos permanecer en esas coordenadas, no hay que temer, ni envidiar, ni prejuiciar, ni juzgar, ni condenar. 

    Hay que testimoniar, hay que realizar, hay que estar en la creencia continuada, en el orar perseverante: aquello que nos da la perspectiva liberadora.

    La egolatría del poder pretende convertir, todo, en su modelo de divina humanidad. 

    Es ese espejismo de felicidad, que se vende y que, claro, nunca se sacia. Esa es su meta: creación de insaciables consumidores que aspiran a ser felices.

    La Llamada Orante nos llama a sentirnos intermediarios de la Creación. “Intermediarios” en el sentido de provenir de ella. Nos llama a ser servidores de lo invisible, y ‘testificadores’ de nuestro compromiso. 

    La Llamada Orante nos reclama una disposición de encontrar sus designios, de evaluar sus revelaciones, de incorporar esas muestras “casuales”... que aparecen de manera inesperada; que la mayoría de las veces –claro- perturban la paz burguesa de la mediocridad. 

    No gusta que lo “seguro” obtenido en la mansedumbre de la servidumbre pueda ser perturbado por un amor inesperado, por un descubrimiento sorprendente, por una idea reveladora.

    La vida, desde la óptica del Misterio Creador, no es una domesticada expresión de lo material. No somos domésticos y esclavos. No es nuestra función domesticarnos. 

    Así se plantea la cultura y la educación: en domesticar al ser, y hacerle y convertirle en... –como dicen los políticos ahora- en “hombres de bien”. 

    ¿De “bien”? ¿De qué “bien”?

    Al contemplar, al meditar, al orar en torno a lo que transcurre, al visionar la universalidad de los procesos, podemos adquirir el firme propósito de que no somos domesticados, que no hemos venido a que nos domestiquen. 

    Que somos servidores de eternidades, liberados. 

    Y para ello no necesito la pistola, el cuchillo, la casa, el coche, el dinero... No. Necesito la consciencia de creencia. Lo que soy: un destilado de Amor Eterno. “Un destilado de Amor Eterno”. 

    No se puede comprar, no se puede vender... aunque se quiera. No se puede alquilar, no se puede prestar.

    Aunque esas maniobras se realicen, el destilado de Amor del Eterno está ahí: late, palpita, suspira. Y no “quiere” esto o aquello, sino que siente el amor que le promueve. 

    Y así, la Llamada Orante nos sitúa en perspectivas en las que podemos dar respuestas –con actitudes, ejemplos, testimonios- ante lo que transcurre ahora. 

    Un “ahora” que dura, sí... Y que durará mucho si nos fijamos en los tiempos, y no modificamos nuestra consciencia atemporal

    Y al dejarla temporal... nos hacemos “Gauss”: nacemos, crecemos, nos desarrollamos, nos decrecemos y desaparecemos. 

    Pero fíjense en una cosa, por favor: cuando contemplan el mar... y aparece una ola, cualquiera diría que es una curva de Gauss. Es fácil: crece, sube –incluso algún surfista estará encima-, baja... ¿y qué pasa? ¿Desaparece? 

    Estarían ya secos todos los mares, ¿no? 

    No. La ola rompe y se recoge hacia sí misma, y vuelve de forma inesperada y de manera distinta. Y no deja de ser mar, pero nunca ha sido Gauss. Nunca ha nacido, crecido, desarrollado y desaparecido. No. Y cada vez que hace ese movimiento, se recoge para hacer otro más... gracioso, más imprevisto, más distinto, con más espuma, con más sonido, con menos...; ¡más suave! 

    El mar hace de su vivir un reflejo del Universo, y se hace eterno en su transcurso. 

    El océano de amor es un palpitante muestrario de la oración que nos revela, que ¡nos llama!... para que seamos olas de creciente expectación y, en ese océano de Amor, seamos excepcionales, extraordinarios. 

    Ninguna ola es igual que otra, pero todas ellas pertenecen a la unidad de esa inmensidad que se cimbrea en las tres cuartas partes de nuestro planeta... 

    Que nos deja una tercera parte de tierras emergentes, para que nos demos cuenta, desde ellas, de nuestra inmortalidad... y de la consciencia de lo que somos. Y, en consecuencia, en esa agua convertirnos, como adaptables complacientes. 

    La alegría de vivir resuena en nuestro cuerpo, como un signo de inmortal presencia del Misterio Creador.

    No es, vivir, una agria queja permanente. 

    Es, vivir, una aceptación complaciente: la que nos da acceso a esa alegría de amar y de sentirse amados... ¡resonando en una liberación constante!, diaria, nueva, extraordinaria, excepcional, ¡única!

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    And humanity, in its arrogant fraction, becomes increasingly extensive in its objectives, intentions and proposals, carrying the message to each being that its destiny depends on its sacrifice, obedience, work, profit, power, triumph!

    And in that line of dominator... -dominator of the entire environment, but in principle, dominator of humanities-, the arrogance of the fraction of humanity that exploits, persecutes, dominates, controls, the one that draws its conclusions from devastating statistics, always inferior to reality, it shows us a panorama of oppressors and oppressed.

    Nothing original, if we review history.

    It seems that “you have so much, you are worth so much”, “wanting is power”“you can do everything”… and those long slogans of examples in which one and the other achieved, thanks to their effort, their dedication…

    And the millions who also made an effort and dedicated themselves, and did not arrive? And they did not arrive because, between power and servitude, there are selection filters.

    There is a “numerus clausus”. And although the rich increase in a small proportion, poverty increases in a large proportion.

    In relatively recent times -yes, from a historical perspective- there was... -and there still is, yes, but very camouflaged, very virtual- a so-called “middle class” of humans, who were not servants, were not powerful, but kept the appearance. It was the bourgeoisie that had risen up to be like the monarchs and heirs of thrones and powers; that with their achievements -economic, above all- they managed to be there, gasping to reach the exalted levels of power... intermediaries between the ignorant and exploited servants, and the demand of the powerful, and aspiring -of course- to be more.

    That model was interesting, in that you got a house, a car and grass to cut –don't miss the grass, please-; a stable family and... a weekly barbecue.

    “American Beauty”. Already extended model.

    But vanity! –oh, the vanity!-… that personal arrogance, that deified belief in living in the truth, became slave-like and very yearning to aspire to governing positions.

    So, faced with this situation, it became corrupted.

    And in their corruption, they became unpleasant, complaining servants. They didn't like anything. They appreciated nothingEverything was bad.

    And so they go: progressively contaminating the needy even more. But, without a doubt, a triumph of the powerful, who needed “intermediaries”…; they continue to be so, in some way, but without any possibility of achieving leadership, except in their particular ghettos.

    Converted into slavers, the media defend themselves between vulgarity and the abuse of the ignorance of the needy. And so, an elite is really formed... and the rest.

    As long as the rest aspire... -because induced and educated they have been- to be elite, nothing is going to change.

    Bureaucracy will block any aspiration; it will exhaust any hope.

    The punishment will be the reward. Yes.

    The person will feel rightly punished for not having achieved, for not having arrived, for not knowing, for not having!...

    Perfect extermination plan: feel guilty for not having achieved, for not having had, for not having accomplished. And so, you will live in despair, and justified in being punished.

    And you will become a needy ghetto that pines for an unattainable elite: the one that puts the price on the apple you eat; the one that puts a price on the health you have; the one that has bought and sold you several times.

    It may seem like a bleak outlook.

    That would be the first mistake when contemplating, the Prayer Call warns us. No! No, no, no, no. It is not bleak, nor is it discouraging, nor is it terrible. It is. Let's remove!... let's remove those qualifying adjectives that close the door to any modification: “It's devastating!, it's terrible!” . Yes, and?

    Pope Francis publishes an Encyclical in which he lists the horrors of humanity. As if we hadn't realized that hunger is bad, that war is terrible, that prostitution is devastating... And so on, he lists the... as if we hadn't realized! As if with that notice it would make a change.

    It is good to realize and see, but not to give it up.

    Give it for what it is now.

    And the Prayer Call places us in that “now”… and avoids condemning it.

    It is the time of supremacy of the species. In a fraction of it, of course.

    If we lower the fertility rate, if we increase wars, if we promote illness through permanent stress, if we increase food resources in a manipulative way... we will achieve a notable reduction in individuals -who will logically require fewer resources- and more spaces available for supremacists.

    It's not difficult to realize.

    Yes. The appearance is devastating, yes. Or –as one would say- “apocalyptic”. That the word is misused, but okay, it is understood; which translates as... “terrible”.

    But –at a prayerful level- the Creative Mystery, what it has “designed” –let us understand- for this species, is it... desolation?, is it total destruction? Has life been conceived to be demolished?

      The Prayer Call places us in another disposition, in which we do not judge: we meditate; in which we do not condemn: we contemplate. And that allows us to maintain a position without vanity, without aspirations for power, without security obsessions, without fear of losing.

    And configure ourselves into tiny units in which the being is not contaminated with its aspirations; doesn’t become a prejudiced domain claimant. Yes: let it pass as servitude, without being so.

    Because being is, really, what one believes. And believing is what one really loves. And loving is what really sets us free.

    If we know how to stay in those coordinates, there is no need to fear, to be envious, prejudiced, to judge, or condemn.

    We must witness, we must realize, we must be in continued belief, in persevering prayer: that which gives us the liberating perspective.

    The egomania of power seeks to convert everything into its model of divine humanity.

    It is that mirage of happiness, which is sold and, of course, never satisfied. That is its goal: the creation of insatiable consumers who aspire to be happy.

    The Prayer Call calls us to feel like intermediaries of Creation. “Intermediaries” in the sense of coming from her. It calls us to be servants of the invisible, and 'witnesses' of our commitment.

    The Prayerful Call demands from us a willingness to find its designs, to evaluate its revelations, to incorporate those “casual” samples... that appear unexpectedly; that most of the time – of course- they disturb the bourgeois peace of mediocrity.

    One does not like that the “safety” obtained in the meekness of servitude can be disturbed by an unexpected love, by a surprising discovery, by a revealing idea.

    Life, from the perspective of the Creative Mystery, is not a domesticated expression of the material. We are not domestics and slaves. It is not our role to domesticate ourselves.

    This is how culture and education are proposed: in domesticating the being, and making him and turning him into... -as politicians say now- into "good men."

    “Good”? Of what “good”?

    By contemplating, meditating, praying about what is happening, envisioning the universality of the processes, we can acquire the firm resolve that we are not domesticated, that we have not come to be domesticated.

    That we are servants of eternities, liberated.

    And for this I don't need the gun, the knife, the house, the car, the money... No. I need the consciousness of belief. What I am: a distillation of Eternal Love. “A distillate of Eternal Love.”

    You can't buy it, you can't sell it... even if you want to. It cannot be rented, it cannot be lent.

    Although these manoeuvres are carried out, the distillate of Love of the Eternal is there: it beats, it palpitates, it sighs. And one does not “want” this or that, but rather feels the love that promotes one.

    And thus, the Prayer Call places us in perspectives in which we can give responses –with attitudes, examples, testimonies- to what is happening now.

    A “now” that lasts, yes... And that will last a long time if we look at the times, and do not modify our timeless consciousness.

    And by leaving it temporary... we become “Gaussian”: we are born, we grow, we develop, we decrease and we disappear.

    But pay attention to one thing, please: when you look at the sea... and a wave appears, anyone would say it is a Gaussian curve. It's easy: it grows, it goes up -even some surfer will be on top-, it goes down... and what happens? Does it disappear?

    All the seas would be dry by now, right?

    No. The wave breaks and collects itself, and returns unexpectedly and in a different way. And it is still the sea, but it has never been Gaussian. It has never been born, grown, developed and disappeared. No. And every time it makes that movement, it gathers itself to make another one that is funnier, more unexpected, more different, with more foam, with more sound, with less...; softer!

    The sea makes its life a reflection of the Universe, and becomes eternal in its course.

    The ocean of love is a palpitating display of the prayer that reveals to us, that calls us!... so that we may be waves of growing expectation and, in that ocean of Love, we may be exceptional, extraordinary.

    No wave is the same as another, but all of them belong to the unity of that immensity that waves in three quarters of our planet...

    That leaves us a third of emerging lands, so that we realize, from them, our immortality... and the consciousness of what we are. And, consequently, in that water we are transformed, as complaisant adaptable.

    The joy of living resonates in our body, as a sign of the immortal presence of the Creative Mystery.

    It is not, to live, a permanent bitter complaint.

    It is, to live, an complaisant adaptation: what gives us access to that joy of loving and feeling loved... resonating in a constant liberation!, daily, new, extraordinary, exceptional, unique!

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Y todo empieza. Y nada termina. 

    Y empezar no es comenzar. Siempre estuvo. 

    Y empezar no es comenzar. Siempre estuvo, y ahora se manifiesta.

    Transcurren los haceres como si fueran propios –de propiedad-. 

    Transcurren los proyectos... como si fueran logros.

    Transcurren las tenencias, como si fueran… obligadas, ¡necesarias!

    Transcurren las ganancias... como el logro de lo personal. El ego se acrecienta y se aplaude. Y a nadie tiene en cuenta.

    Y si el ser se acomoda en sus tendencias, en sus tendencias de asegurarse, apropiarse, garantizarse... si en ello basa su presencia, en permanente alerta y alarma ha de estar. Porque ese proceso no es... no es ciclo vital, es distorsión de recursos, perturbación de referencias. Y, en consecuencia, habrá de estar en alarma para cuidar sus logros, sus pertenencias, sus sapiencias, no vaya a ser que alguien las desee y se las quite, o las secuestre. 

    Así no hay descanso ni sosiego. Hay permanente preocupación. Hay miradas de recelo. Hay acechos. 

    Y la piel de cordero se reproduce para cubrir a los lobos. Aparecen las justificaciones, los silencios, los ocultamientos y las verdades a medias. 

    Sí. Todo esto es... –casi todo- conocido. Y podría ser una redundancia el recordarlo, el actualizarlo. Pero es que todo esto progresa, se expande, se incrementa. 

    Y el vivir de acuerdo a los dictámenes de la Providencia se hace cada vez más difícil. 

    Las tendencias rodean, impiden, critican...; asedian a lo virtuoso. Lo tachan de inútil, pobre, antiguo... 

    Además de insultos de “ocurrencias”. 

    No está avalado por la ciencia, el orar. 

    No tiene base científica, lo Providencial. 

    La vida es una cuadricula, ¡y ya! 

    Cualquier planteamiento sin cuadrado y esquinas es inapropiado, inadecuado para el tiempo actual. 

    Y, además, la expansión de la alarma en busca de seguridad se extiende y contagia. 

    Y hace que el creyente dude. 

    Y hace que la fe se discuta. E incluso, “disputas de fe”. 

    Y se llega a arrogancias de preguntar: “¿Dónde estaba el Misterio Creador, cuando los dramas...?”. Como cuando 800.000 en Ruanda, de Hutus y Tutsis, morían a machetazos. “¿Dónde estaba?”.

    Y nos preguntamos también: “¿Dónde estaban los que pudieron impedir, ¡radicalmente!, esa masacre de la que se cumplen 30 años?”. Por ejemplo.

    ¡Claro! Es África. Es…. ¡bah!

    ¿Dónde estaba? Ahí. Ahí estaba. Para mostrar la ignominia de la que es capaz el ser, cuando se ofusca en sus radicalismos, en sus absolutismos, en sus nacionalismos. Cuando se ensimisma en poseedor de la verdad y ¡la vida! Sí. Ahí estaba. 

    Nuestra génesis misteriosa y nuestra providencia permanente parecen no escatimar recursos evidentes

    Decía Lao Tsé: “El Cielo trata a los hombres como a perros de paja”. No quería, con ello, despreciar nuestra permanencia, pero sí evidenciar nuestras conductas de desgracia.

    Y si somos capaces de ver más allá del momento, más allá del drama... y del terror y del horror, veremos que poco a poco se fue fraguando, se fue gestando, promoviendo y desarrollando. 

    Y entonces veremos cómo había oportunidades de virtud, había momentos de claridad, había opciones de cambiar. Pero –¡pero!- se mostraron más evidentes las potencias de aniquilar, como respuesta y como remedio... para aquilatar, para armonizar, para equilibrar. 

    Y así se fueron desarrollando racismos: “¡Acabemos con los microbios!”. “¡Terminemos con los abrojos!”. “Que no entorpezcan la mirada, los árboles”. “Que no nos agobien las aguas”. “¡Hay que abolir la oscuridad! Pongamos más luz”. “Adueñémonos de los ritmos naturales, los ritmos antiguos, ¡indeseables! Aspiremos al futuro con los logros de nuestros ahíncos personales”.

    Y en ese sentido marcha la especie: limpiándose de parásitos, sin reconocer que está parasitada. 

    Aislándose en sus recursos, sin darse cuenta de que, los que tiene como propios, son de todos. 

    Y es así que si en presente, ¡en activo!, nos ejercitamos ante la situación hacia donde nos quieren llevar, y sabemos adaptarnos y acoplarnos en las tendencias, con la clara idea del aliento espiritual, sin vergüenza, sin minusvalía, con la gallardía que da el saberse habitante de la infinitud...

    Aceptamos como válidos los razonamientos, bajo criterios y referencias llamadas “verdades” que, como se ve en el transcurso, muchas resultan ser equivocadas, falsas. 

    Igual pasa con las lógicas y las costumbres. 

    Todo es renovable, revisable, replanteable. Y es así como evitamos que los dogmas se establezcan, que las rigideces se impongan y que, en consecuencia, la fuerza, el poder y la ganancia no sean los motores de nuestra presencia. 

    Y simultáneamente –sí- sentimos esa... ¿sensación?, ¿emoción?, ¿afecto?, ¿atracción? No es como un número que se suma a otro y da... No es una ecuación. No es una causa y efecto. Es algo más complejo, in... in… 

    Sí. No nos podemos quedar con el “in” como algo interno, pero sí es algo que no dominamos. Que pareciera que fueran sensaciones de otra dimensión. 

    Tratamos de entender por qué nos atrae esto o aquello, por qué nos gusta más este alimento o el otro, y entramos en la laguna de la ignorancia.

    Los sentidos nos dan información del entorno; mas, al constituirse en sentires, nos dan información providencial, la cual debemos procesar, porque ella está entremezclada entre las informaciones interesadas

    De ahí que muchos sentires sean falsos, equivocados, inadecuados.

    Sí. El afán protagonista, el afán personalista, ayudado por el entorno, va creando sensaciones que no son providenciales, que no son emanaciones de lo Invisible, sino que son arquitecturas... ¡aparentes! 

    Sí. El ser, en su racionalismo costumbrista, absolutista y racista, ha ido creando criterios de belleza, de armonía, de… “verdades” –en definitiva-, y ha gestado afectos, atracciones, ¡quereres!, posesiones… que pueden parecer o tintinear como “amores”, pero que luego, cuando transcurren, se disuelven pronto en la disputa, en la incongruencia, en... 

    En definitiva, en la competencia por el mando y el poder. No eran amores. No eran instancias providenciales. 

    Eran manipulaciones de los quereres y sentires; o, mejor dicho: de los quereres que se hicieron pasar por sentires, para dominar y controlar. 

    De nuevo la imagen de sentirse “Creador”, “Dios”…

    Sí. Sí. También es época de senti-mientos, de sentires misteriosos... y de sentires falsos. Falsos, de mentira, que son arrogancias de logros, que son petulancias de dominios. 

    Y he aquí que, entonces, el ser se encuentra entre el radicalismo absolutista de una vida cuadrada, que gesta ilusiones, fantasías y querencias... que tratan de suplir a la Providencia, que tratan de crear... y hacernos creyentes de lo que realmente no es Creación, sino que es una burda imitación aparente.

    Como si fuera una fractura, el ser se encuentra realmente inmovilizado por dos tablones: lo racional, lógico y entendible, y lo emocional, manipulable y controlable. 

    Y el aquietamiento; el aquietamiento de su fractura, dependiendo del Misterio. Porque ninguna de las dos potencias consigue resolver. Aquieta. Nos lleva al aquietamiento. Y desde él, a una serena indiferencia que nos permita percibir el sentir transcendente: ese amar indisoluble; sin pertenencias.

    No preciso tener ni poseer. Mi ser y estar se autoproclaman en la referencia de una Creación permanente, insondable, pero evidente.

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    And everything begins. And nothing ends.

    And starting is not to commence. It was always there.

    And starting is not to commence. It always was, and now it manifests itself.

    Things happen as if they were our own –as property-.

    Projects go by... as if they were achievements.

    Tenures go by, as if they were… obligatory, necessary!

    Profits go by... like personal achievement. The ego increases and is applauded. And no one is taken into account.

    And if the being accommodates itself in its tendencies, its tendencies to secure, appropriate, guarantee itself... if its presence is based on this, it must be permanently alert and alarmed. Because that process is not... it is not a vital cycle, it is a distortion of resources, a disturbance of references. And, consequently one will have to be on the alert to protect one’s achievements, one’s belongings, one’s knowledge, lest someone wants them and takes them away, or kidnaps them.

    Thus, there is no rest or peace. There is permanent concern. There are suspicious glances. There is stalking.

    And sheepskins are used to cover wolves. Justifications, silences, concealments and half- truths appear.

    Yes. All this is... –almost all- known. And it could be redundancy to remember it, to update it. But all this progresses, expands, increases.

    And living according to the dictates of Providence becomes increasingly difficult.

    Tendencies surround, prevent, criticize...; they besiege the virtuous. They call it useless, poor, old fashioned...

    As well as insults to “occurrences”.

    Praying is not supported by science.

    It has no scientific basis, the Providential.

    Life is a grid, and that's it!

    Any approach without squares and corners is inappropriate, inadequate for the current time.

    And, furthermore, the expansion of the alarm in search of security spreads and is contagious.

    And it causes the believer to doubt.

    And it makes faith debated. And even, “disputes of faith”.

    And it comes to the arrogance of asking: “Where was the Creative Mystery, when the dramas...?” Like when 800,000 in Rwanda, Hutus and Tutsis, hacked to death with machetes. "Where was it?".

    And we also ask ourselves: “Where were those who could radically prevent that massacre that has been going on for 30 years?” For example.

    Of course! It's Africa. It’s…. Bah!

    Where was it? There. It was there. To show the ignominy of which beings are capable, when they become blinded by their radicalisms, their absolutisms, their nationalisms. When they become the absorbed possessor of truth and life! Yes. There it was.

    Our mysterious genesis and our permanent providence seem to spare no obvious resources.

    Lao Tzu said: “Heaven treats men like straw dogs”. He did not want, with this, to despise our permanence, but to highlight our misfortunate behaviours.

    And if we are able to see beyond the moment, beyond the drama... and the terror and the horror, we will see that little by little it was being forged, it was brewing, promoting and developing.

    And then we will see how there were opportunities for virtue, there were moments of clarity, there were options to change. But -but!- powers of annihilation were more evident, as a response and as a remedy... to assess, to harmonize, to balance.

    And so, racism developed: “Let's wipe out microbes!”. “Let's put an end to the thistles!”. “Don't let the trees obstruct our gaze”. “Don’t let the waters overwhelm us”. “Let’s abolish the darkness! Let's put more light". “Let’s take over the natural rhythms, the ancient rhythms, undesirable! Let’s aspire to the future with the achievements of our personal efforts”.

    And that is the way the species is going: cleansing itself of parasites, without recognizing that it is parasitic.

    Isolating itself in its resources, without realizing that those it has as its own belong to everyone.

    And so it is that if in the present, actively!, we exercise ourselves in the face of the situation where they want to take us, and we know how to adapt and to integrate to the trends, with the clear idea of spiritual encouragement, without shame, without handicap, with gallantry that comes from knowing that you are an inhabitant of infinity...

    We accept the reasoning as valid, under criteria and references called “truths” which, as we see in the course of it, many turn out to be wrong, false.

    The same thing happens with logic and customs.

    Everything is renewable, reviewable, re-thinkable. And this is how we prevent dogmas from being established, rigidities from being imposed and, consequently, strength, power and profit from being the drivers of our presence.

    And simultaneously -yes- we feel that... sensation? emotion? affection? attraction? It's not like one number that adds to another and gives... It's not an equation. It is not a cause and effect. It's something more complex, in... in...

    Yes. We cannot keep the “in” as something internal, but it is something that we do not master. It seems like they were sensations from another dimension.

    We try to understand why we are attracted to this or that, why we like this or that food more, and we enter the lagoon of ignorance.

    The senses give us information about the environment; but, when they become feelings, they give us providential information, which we must process, because it is intermingled among the interested information.

    Hence many feelings are false, wrong, inadequate.

    Yes. The eagerness for being protagonist, the personalist eagerness, helped by the environment, creates sensations that are not providential, that are not emanations of the Invisible, but are apparent... architectures! 

    Yes. The being, in its customary, absolutist and racist rationalism, has been creating criteria of beauty, of harmony, of... "truths" -in short-, and has created affections, attractions, wants!, possessions... that may seem or jingle like “loves”, but then, when they pass, they quickly dissolve in dispute, in incongruity, in...

    In short, in the competition for command and power. They were not loves. They were not providential instances.

    They were manipulations of wants and feelings; or, rather: of the wants that posed as feelings, to dominate and control.

    Again the image of feeling “Creator”, “God”…

    Yes. Yes. It is also a time of feelings, of mysterious feelings... and of false feelings. Falsities, lies, which are the arrogance of achievements, which are the petulance of dominion.

    And lo and behold here, the being is found between absolutist radicalism of a square life, which creates illusions, fantasies and desires... that try to replace Providence, that try to create... and make us believers in what is not really Creation, but is a crude apparent imitation.

    As if it were a fracture, the being is really immobilized by two planks: the rational, logical and understandable, and the emotional, manipulable and controllable.

    And the stilling; the stilling of the fracture, depending on the Mystery. Because neither of the two powers manage to resolve. It stills. It leads us to stillness. And from it, to a serene indifference that allows us to perceive the transcendent feeling: that indissoluble love; without belongings.

    I don't need to have or possess. My being and way to be proclaim themselves in the reference of a permanent, unfathomable, but evident Creation.

    ***

    Seguir Leyendo...

PRAYER

The prayer we practice does not belong to any religion. We believe prayer can be a liberating and healing instrument. It is referenced in Creation and, without naming them, in the different Forces that animate us. Our belief that prayer is an essential element, led us to create a space dedicated exclusively to prayer: “The House of the Sound of Light” located in a farmhouse in the Basque Country, in the province of Vizcaya. There, prayer encounters and retreats are held.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
TIAN

TIAN

Main centre of Neijing School
RADIO AND TV

RADIO AND TV

Our communication channel
FEMININE INSPIRATION

FEMININE INSPIRATION

Feminine Inspiration Association
HEADQUARTERS

HEADQUARTERS

Neijing Schools in the world